Lo Que Se Encuentra Bajo La Tinta:
Análisis Borgeano de Emma Zunz y su historia secreta.
Por Maria Delfina Perez Taboada
Es de conocimiento universal que el renombrado escritor argentino Jorge Luis Borges presenta características particulares en la redacción de sus obras, utilizando recursos como la cábala, la intertextualidad, el traspase de dimensiones y el ocultismo. Ninguno de sus relatos puede ser leído como un texto más, con el mero fin del disfrute y la distracción. Sus composiciones fueron creadas para lectores apasionados y curiosos, que deseen ver más allá de la superficie, que logren comprender el trasfondo y sus intenciones ocultas al momento de la redacción. Emma Zunz, uno de sus más famosos cuentos, no se queda atrás. Primero es necesario una breve síntesis de la historia. Una carta anuncia a Emma Zunz la muerte de su padre. Desconcertada, recuerda la traición que él sufrió y quién fue él que lo traicionó (Loewenthal). Por ello, decide planear una estratagema para vengar y honrar la muerte de su padre, de la que saldrá indemne. Para la coartada de Emma, ella deberá acusar a su víctima de abuso, buscando salir ilesa del asesinato que cometerá.
A simple vista, mediante una lectura rápida, la historia parece un simple relato de venganza y odio, un poco oscuro, pero sin profundidades escalofriantes o verdades ocultas. A este análisis superficial y sencillo de la trama lo llamaremos la Historia Visible; si seguimos la historia visible, encontramos a una pobre chica de 19 años, inocente y sufrida, que quieren vengar a su padre y arma una muy inteligente situación, sorprendente incluso para el perfil de la joven. Una obrera textil, reprimida, virgen, que padece de una androfobia aguda, busca resguardar el honor de su amado padre.
Sin embargo, el propósito de este texto aquí presente es demostrar que, cuando se realiza un análisis propiamente borgiano, encontramos la Historia Secreta. Mediante diferentes recursos y evidencias, podremos ver dicha historia y sus más oscuros abismos.
El meollo de la historia secreta de este cuento será la aberración por el género masculino que Emma tendrá. No es de extrañarse que sufra de esta condición. Al leer la escena en la que la protagonista “se deja” abusar por el marinero para lograr su plan, ella se ve poseída por un pensamiento retorcido y oscuro: “Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían.”; Este pensamiento retorcido luego lo ampliaremos, pero a simple vista se puede suponer que la misma Emma es producto de esa violación, del abuso de su padre a su madre, y que incluso tuvo que presenciar alguno de ellos. Viendo esto, no debería extrañarnos los problemas de comunicación y el odio de la protagonista al sexo opuesto. Ahora sí, la historia simple toma un nuevo tinte, presentando a un personaje con un trasfondo fuerte, y una historia familiar complicada y violenta.
Si bien esa es una gran parte de la historia secreta, Borges utilizará nuevamente la intertextualidad para revelarnos más y más detalles, reflexiones, enredos y ramificaciones. Como dice Nicolás Rosa: “la textualidad borgiana reenvía a otros referentes que también son textos: otros libros, otros autores, otras teorías para producir una sobresaturación textual, originando una violencia que recae sorpresivamente sobre la lectura”. Aquí la intertextualidad se logrará de diferentes maneras, las cuales mencionaré a continuación.
Por un lado, Borges utilizará muchas teorías psicológicas para moldear un personaje retorcido y complejo. Encontraremos esto si volvemos a la escena de la violación de Emma, momento clave de la historia. No es coincidencia que Emma invoque la violencia sexual de su padre justo en ese preciso momento. Como parte del retorcido y enfermizo amor/odio de Emma hacia su padre, podemos decir que hay una parte de Emma que quiere ser poseída (tomada) por su padre, pero para poder “lograr” esto deberá sustituir a su progenitora. Esto es lo que Freud llamó como Complejo de Electra, la obsesión amorosa de una hija por su padre; Según él, en la hija subyace el deseo inconsciente de reemplazar a su madre como pareja sexual de su padre, provocando esa rivalidad. Así, Emma asumirá la figura de víctima sexual de Emanuel, su padre, al entregarse al marinero.
Otro ejemplo de intertextualidad lo encontramos nuevamente en la religión, como es muy común en Borges. Se presentan varios términos religiosos a lo largo del texto: sacrificio, ciega culpa, revelado, reza, justicia de Dios, impiedad, arrepintió, soberbia, infernal, que crean una atmósfera de culpa y castigo. El cuento nos presentará dos Dioses; uno será el dios de Aaron Loewenthal, un dios injusto, usurero y al servicio de la avaricia (“Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones.”). Él otro será el dios de Emma y su padre, el Dios “verdadero”, justo, que defienda la verdad. Cabe resaltar que el nombre hebreo Emanuel (Emmanuel) significa “Dios con nosotros”, y Emma es precisamente un hipocorístico del nombre del padre, por lo que podemos deducir que sus nombres nos indican que el Dios “verdadero” está con ellos, que ellos son quienes obran con justicia y honor.
No debemos olvidarnos también de la importancia del contexto histórico en este relato. Situado en 1922, en el medio de la vorágine por los derechos de los trabajadores, los maltratos en la industria textil y las protestas en pos de los derechos, el Zeitgeist de esta obra le otorgará a Emma una coartada sólida: dirá que su jefe la llamó para discutir o pasar información acerca de las huelgas que ocurrían, dándole a la protagonista un móvil para ir a verlo.
Es el momento de analizar otro punto clave de este relato, muy posiblemente la piedra angular de la historia: el yo y el otro yo. Como dijimos, Emma se presenta como una joven pura e inocente, como una víctima de los hombres de su vida, una “mosquita muerta”, por decirlo criollamente. No obstante, el plan de su venganza terminará develando una nueva Emma, una versión psicótica, un nuevo personaje. El asco, el repudio, el ultraje de su cuerpo y de su alma llevaría a revelar ese otro yo, vengativo y enfermizo. El narrador expresará que la propia Emma declara “¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quién la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde?”. Es decir, Emma no se explica cómo pudo llevar a cabo aquella terrible y caótica acción, dando a entender que dicha peripecia fue propia de un “doble ser” habitando en ella. La protagonista aparenta “dejarse” violar como un sacrificio para su venganza, pero esta abominación sacará su lado oscuro y corrompido, transformando lo que debía ser una venganza por su padre en una venganza al género masculino en general, producto del rencor a los hombres de su vida y cómo la maltrataron y corrompieron.
Para finalizar hablaremos de 3 elementos propios borgeanos que nos permiten profundizar en la historia. La numerología y la Kabbalah son imprescindibles. Emma tiene 19 años; el número 19 en la Cábala nos habla de autoridad moral. Si lo llevamos al plano psicológico, encontramos que los 19 son personas que tienen que ser ejemplos morales, y tienen que reparar historias que no fueron ejemplares en su genealogía. Así podríamos ver a Emma como un personaje de fuerte autoridad moral que deberá reparar su historia familiar y el honor de su figura paterna. Asimismo, en el alfabeto hebreo encontramos la letra Qof ק en el puesto 19. Qof significa depurar nuestro deseo de recibir egoísta, restringir el ego y empequeñecerse. Podemos decir que eso es lo que hace Emma, sacrificándose y haciéndose a un lado para lograr la venganza, su bien mayor.
El uso de la ensoñación también será clave para Borges. En el momento crucial de la obra, la violación de Emma, ella entrará en un estado de fantasía y sueño, recordando factos, verdades y hechos acerca de su familia, como forma de escape de la situación desagradable que estaba viviendo. Ese sería su punto de fuga, su traspaso a otra dimensión.
El nombre Emma Zunz incluso tiene su propio doble significado. La repetición de la Z, una al principio y una al final, nos habla de una Emma antes y después del “laberinto”. En este caso, su laberinto es su venganza, un camino difícil de recorrer, con encrucijadas, sufrimiento y mucha confusión, que últimamente terminará en la única salida: la muerte.
En resumen, "Emma Zunz" de Borges presenta una trama aparentemente simple de venganza, pero un análisis más profundo revela una historia secreta. Emma, aparentemente una joven inocente, esconde un complejo de Electra hacia su padre, lo que la lleva a buscar venganza de una manera retorcida. La intertextualidad con referencias psicológicas y religiosas profundiza aún más la narrativa, mientras que la numerología y la ensoñación añaden capas de significado. En última instancia, el nombre de Emma mismo sugiere una transformación a través de su laberinto personal hacia un destino trágico.
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