Resumen “Yo Argumento” 20/05/2024
Maria Delfina Perez Taboada
Lengua y Literatura 5to Eco A
Referencia: Padilla, Constanza; Yo argumento: taller de
prácticas de comprensión y producción de textos argumentativos; la ed; Córdoba:
Comunic-Arte, 2011; p19 a p46.
Capítulo 1 (p19 a
34)
¿Argumentar?
¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo?
Aunque varios hechos parezcan
demostrar lo contrario (violencia, devastación, absurdo...), la capacidad de
argumentar nos caracteriza como seres racionales. Así, desde el momento en que
conseguimos dar razones explícitas (argumentos) de nuestras afirmaciones (tesis
o puntos de vista) a los otros, iniciamos el camino de la razón dialógica
(Maliandi, 1997) que va a atravesarnos durante toda nuestra vida, a menos que
intencionalmente nos aislemos y nos encerremos en nuestros monólogos. Pero, aun
así, como veremos, no podremos anular a los interlocutores virtuales (los
otros, nuestro alter ego...) que constantemente desafiarán nuestras certezas,
cuestionarán nuestras creencias, desestabilizarán nuestras opiniones, lo que
nos llevará a buscar razones.
En toda situación argumentativa, no
sólo importa aquello sobre lo cual se argumenta (objeto de discusión) sino
también quiénes argumentan (interlocutores), con qué intenciones y en qué
contextos lo hacen.
1.1 APORTES DE LA FILOSOFÍA: GRADOS
DE CONVERGENCIA CRÍTICA
En relación con las intenciones, el
destacado filósofo argentino, Ricardo Maliandi (1997), atendiendo a su
propuesta de una ética convergente nos llama la atención acerca de distintas
posturas comunicativas que podemos asumir cuando hacemos uso de la razón. Al
respecto, habla de razón dialógica, partiendo del supuesto de que razonar
implica dialogar (1997:101), en la medida en que involucra dos funciones
básicas:
• Fundamentación: capacidad de dar
“razones”;
• Crítica: conciencia de los
límites de las “propias razones” y apertura hacia “otras razones.
Esto le permite plantear tres
posturas distintas en un discurso argumentativo, correspondientes a tres grados
ascendentes de lo que él denomina convergencia crítica (R. Maliandi,
1997:108-9):
-Postura Estratégica: Se sustenta
en una perspectiva egocéntrica consciente, no consciente o semiconsciente, ya
que quien argumenta (el enunciador) no conceptualiza al destinatario como un
interlocutor que también puede tener un punto de vista válido y distinto sobre
un tema.
-Postura Comunicativa Divergente: Con
subsistencia del egocentrismo, la argumentación tiende a la resolución del
desacuerdo, pero con el presupuesto, no declarado, de que el acuerdo favorecerá
la opinión propia y no la del oponente.
-Postura Comunicativa Convergente: En
esta postura el interlocutor no aparece ya como oponente, sino como cooperador
en la tarea de enfrentar un problema; es decir, ya no se enfrentan los
interlocutores entre sí, sino que ambos establecen una alianza para enfrentar y
resolver un problema.
Ahora bien, Maliandi (1997:
177-179) apela a una analogía muy ilustrativa entre los seres humanos, -en
tanto pseudo-argumentadores- y algunas criaturas de nuestro vecino reino
animal. Distingue dos modos defensivos (la liebre y el erizo) y dos ofensivos (el
tigre y la araña).
>Modo pseudoargumentativo
defensivo: la liebre; Se escabulle eludiendo la confrontación de puntos de
vista, deslizándose velozmente a perspectivas distintas.
>Modo pseudoargumentativo
defensivo: el erizo; Levanta una pared para que nadie se le acerque e intente
desafiar sus puntos de vista.
>Modo pseudoargumentativo
ofensivo: el tigre; predador que ve en el interlocutor una presa a quien hay
que devorar, por lo cual el tema de discusión pasa a segundo plano.
>Modo pseudoargumentativo
ofensivo: la araña; Variante ofensiva más sutil que “envuelve” al oponente con
su retórica, a través de una mezcla de argumentos lícitos y falacias bien
disimuladas, matizados con citas y proverbios.
Como bien lo dice Maliandi, evitar
que se apoderen de nosotros estos animalitos es fundamental para que no
interfieran en nuestros más o menos sinceros propósitos de diálogo.
1.2 APORTES DEL PENSAMIENTO CRÍTICO
En primer lugar, no podemos dejar
de destacar que las divergencias que han venido produciéndose en torno al tema
no proceden sólo de las diferencias de planteos entre las disciplinas sino
también de la confrontación y evolución de perspectivas en el seno mismo de los
ámbitos disciplinarios.
·
El
movimiento de pensamiento crítico evolucionó notablemente en sus planteos y
metodologías (Robert Ennis, 1962; John McPeck, 1981; Richard Paul, 1982; Harvey
Siegel, 1990, entre otros4 5), hecho que podría sintetizarse en los siguientes
aspectos:
·
Evolución
desde una perspectiva monológica hacia una perspectiva dialógica y dialéctica.
·
Evolución
desde una visión objetivista o neutra hacia una visión intersubjetiva, que
plantea el debate entre habilidades generalizables vs. habilidades específicas
de dominio.
·
Evolución
desde una concepción atomicista y taxonómica de las microhabilidades a una
integración de éstas en una concepción más global, a través de
macrohabilidades.
·
Evolución
desde una perspectiva estrictamente cognitiva a enfoques que incluyen aspectos
actitudinales, plantea integrar no sólo las habilidades intelectuales, sino
también una serie de rasgos mentales, denominados virtudes intelectuales.
Las
Virtudes Intelectuales
-Independencia
Intelectual: disposición y compromiso para el pensamiento autónomo.
-Curiosidad
Intelectual: disposición para preguntarse acerca del mundo y buscar
explicaciones a las discrepancias.
-Coraje
Intelectual: conciencia de la necesidad de reflexionar imparcialmente sobre
puntos de vista hacia los cuales tenemos fuertes emociones negativas.
-Humildad
Intelectual: voluntad
de reconocer lo que no sabemos y nos habilita a considerar posturas distintas a
las nuestras.
-Empatía
Intelectual: ponernos imaginativamente en el lugar de los demás para
intentar entender sus puntos de vista.
-Integridad
Intelectual:
reconocimiento de la necesidad de ser veraces y consistentes; practicar lo que
defendemos; admitir honestamente las discrepancias entre nuestros pensamientos
y acciones.
-Confianza
en la razón:
confianza en que aprenderemos a pensar por nosotros mismos y a encontrar
soluciones a partir del diálogo y de razones dirimidas en la interacción.
-Imparcialidad: conciencia de la
necesidad de considerar todos los puntos de vista sobre un problema,
prescindiendo de intereses sectarios.
1.3
APORTES DE LAS TEORÍAS DE LA ARGUMENTACIÓN
Como ya
señalamos, los estudios sobre la argumentación se remontan a la antigüedad
clásica y tienen como referencia indiscutible a Aristóteles. Las perspectivas
retóricas se inspiran fundamentalmente en la Retórica de Aristóteles y se reactualizan
en 1958 con el Tratado de la Argumentación.
Por su
parte, las perspectivas dialécticas se inspiran en los Tópicos y Refutaciones
Sofísticas de Aristóteles y encuentran su renacimiento en la obra de referencia
Falacias de Hamblin (1970) y años más tarde, en los aportes de Woods y Walton
(1992), Walton (1996) y de Van Eemeren y Grootendorst (1992, 2002, 2006).
En
relación con estos enfoques, los estudios más recientes ponen de manifiesto
cuatro cuestiones importantes para el avance de las teorizaciones:
•
El
intento de acercamiento entre perspectivas retóricas y dialécticas.
•
El
énfasis en la consideración de la argumentación desde una perspectiva
interaccional.
•
La
necesidad de dar cuenta de los factores emocionales, inherentes de la discusión
argumentativa.
•
La
conveniencia de articular los estudios de argumentación con las diferentes
líneas de análisis del discurso.
Perspectiva Retórica
Considera
la argumentación como una operación discursiva, a través de la cual un sujeto
trata de provocar la adhesión de otro a una tesis su opinión, a través de
razones o argumentos (Álvarez, 1996). Si alguien intenta influir sobre las
opiniones de otra persona, por medio de su discurso, es porque estima que esa
persona es sensible a las razones. Sin embargo, conviene distinguir:
•
Una argumentación basada en el razonamiento, como en el caso de la
argumentación científica.
•
Una argumentación persuasiva, en la cual no se discuten abiertamente puntos de
vista diversos ni se recurre al razonamiento formal, sino que opera sobre la
voluntad, los sentimientos y las pulsiones más elementales.
Perspectiva
Pragma Dialéctica
Concibe
la argumentación como una discusión crítica, cuyo propósito es contribuir a la
resolución de una diferencia de opinión. En este caso, se focaliza la atención
en la interacción de interlocutores que buscan resolver un desacuerdo; en las
reglas de discusión crítica que regulan esta interacción y en las violaciones
de estas reglas (falacias) que ponen en peligro la validez de la argumentación.
Para
ello, esta teoría postula diez reglas para el desarrollo una discusión crítica,
junto con las violaciones más frecuentes que constituyen una reinterpretación
de las falacias tradicionales, a la luz de parámetros lógicos, pragmáticos y
éticos.
Esta
teoría entonces busca encontrar un equilibrio entre una perspectiva normativa y
una descriptiva. Partiendo de que la argumentación cotidiana está atravesada
por múltiples factores subjetivos (emociones, creencias, pasiones, etc.), uno
de los objetivos de este planteamiento es desarrollar las herramientas para
determinar en qué grado una argumentación está de acuerdo con las normas de una
discusión razonable (F. Van Eemeren et al., 2006: 18).
Esta
teoría en sus orígenes toma como punto de partida las interacciones orales -en
su versión más prototípica de los intercambios cara a cara- por lo cual, los
autores postulan cuatro etapas en la discusión crítica y diez reglas (como
veremos en el capítulo 3) que deben primar en los intercambios entre los
participantes de dicha discusión.
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